Ionic satellite fountain es una fuente para captar satélites: una instalación que construye un enlace subjetivo entre el plano terrestre y la esfera satelital.
 

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Descripción

Una fuente está instalada al lado de fuera del centro de arte, en una acequia. La fuente es hecha de seis chorros de agua controlables, cada uno posicionado de modo a recibir transmisiones de radio de una parte del cielo. El ángulo de los chorros también es controlable. Un ordenador ejecuta un software que predice los pases de satélite sobre la instalación. Cuando pasa un satélite interesante, el chorro más apropiado se enciende y se posiciona para una óptima recepción de radio.

Cada chorro está conectado a una radio, que sintoniza la frecuencia de los satélites que pasan y toca el audio capturado en auriculares dentro del centro de arte. Una pequeña pantalla OLED, de 5 centímetros, anuncia la hora del próximo pase. El intervalo entre pases varia entre 5 minutos y una hora.

 

Concepto

La fuente satelital es la evolución de um proyecto de investigación sobre satélites y la conexiones que ellos construyen entre cielos y tierra, lo sensorial y lo visible, humanidad y espacio. El proyecto empezó como un documental sobre hackers de satélite brasileros y evolucionó hacia el concepto de astrología artificial – una visión transcendental sobre la influencia de esos dispositivos en nuestras vidas.

El concepto de la fuente empieza con la investigación sobre satélites de aficcionados y el hardware que ellos utilizan. Algunos radioaficcionaos construyen tubos de largos de agua salada como antenas. El agua salada es un medio muy conductivo que, por ser líquido, puede ser moldado en diferentes formatos. No pude dejar de notar el potencial poético de se utilizar agua como la interfaz entre cielo y tierra.

El agua con fines decorativos es usado por siglos en jardines dibujados por los árabes y por otras culturas. Además, el uso del agua en esos contextos aporta una conexión celeste, una vez que sirve para propósitos religiosos como ablaciones y la creación de entornos para meditación. En otras culturas como las religiones afro-brasileras, la sal – con o sin agua – es el elemento transcendental que funciona, entre otras cosas como un “desatascador”. Soluciones de agua salada, baños en el mar, la colocación de sal en partes específicas de la casa, todas son recetas populares para anular malas vibraciones o energías negativas.

La creación de una fuente animada que utiliza chorros de agua salada como antenas es un concepto instigador que agrega diversos elementos de mi investigación sobre la transcendencia de los satélite. En un momento en que la era espacial llega a su final, con el cierre del programa del transbordador espacial y pocos nuevos desarrollos en un futuro cercano, la capa de satélites al rededor de la tierra se establece como límite definitivo de nuestra civilización. Paseando al redor nuestro sobre esa frontera, ellos nos proporcionan un enlace con lo más allá. Lo que propone la fuente es una representación visual y sonora de esa conexión.

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